Vambe es una startup de inteligencia artificial que ha levantado cerca de US$18 millones en capital privado. Pero cuando se grabó este capítulo, la historia era muy distinta: el equipo todavía estaba probando su producto, consiguiendo sus primeros clientes y aprendiendo a explicar qué hacía diferente a su propuesta.
En ese momento, la empresa desarrollaba una herramienta para gestionar cobranzas. Más adelante, al observar cómo sus clientes utilizaban la tecnología, cambió su foco hacia agentes de inteligencia artificial para ventas y comunicación con clientes.
Este capítulo de De la Idea al Fondo permite conocer una etapa anterior de ese recorrido: cuando Nicolás Camhi y sus socios trabajaban en una primera solución, habían recibido varios rechazos y acababan de ingresar a Startup Chile Build.
Vambe hoy
Cerca de US$18 millones levantados en capital privado
Este capítulo muestra una etapa anterior: cuando el equipo todavía estaba probando el producto, consiguiendo sus primeros clientes y preparando las bases para crecer.
Temario de hoy
💬 El problema que dio origen a Vambe.
👥 Cómo se formó el equipo fundador.
🧪 Por qué probaron la solución antes de buscar financiamiento.
🚪 Los cuatro rechazos anteriores a Startup Chile.
🎯 La dificultad de explicar el negocio en pocos minutos.
💰 Lo que aprendieron sobre pricing y propuesta de valor.
Ver el capítulo en YouTube: De la Idea al Fondo: Vambe y Startup Chile
Escuchar en Spotify:
📌 Los números entre paréntesis indican el minuto aproximado en que se aborda cada tema en el capítulo.
El problema venía de un negocio anterior
(05:00) Antes de crear Vambe, Nicolás tenía una empresa en la que debía cobrarles periódicamente a cerca de 60 pequeños negocios.

El proceso se hacía por WhatsApp. Había que recordar las fechas, enviar los enlaces de pago y revisar los movimientos del banco para saber quién había transferido.
A partir de ese problema, Nicolás, Matías y Diego comenzaron a desarrollar un sistema básico para automatizar parte del trabajo.
La primera versión estaba lejos de ser la plataforma actual. Sin embargo, les permitió empezar a probar la idea y conversar con algunos clientes.
Tres socios con roles diferentes
(06:34) Los tres fundadores ya se conocían. Habían estudiado en la misma universidad y trabajado juntos en otra startup.
Nicolás asumió principalmente el área comercial y de negocio, mientras que Matías y Diego se hicieron cargo de la parte tecnológica.
Esto les permitió cubrir dos frentes importantes desde el comienzo: construir el producto y salir a hablar con clientes.
El equipo también fue uno de los puntos valorados durante el proceso, ya que no dependía de una sola persona para desarrollar y vender la solución.
No querían buscar financiamiento demasiado pronto
(08:59) El equipo decidió no salir inmediatamente a levantar capital.
Antes querían conocer bien el problema, pilotear la solución y comprobar que existieran clientes interesados. Nicolás explica que recibir dinero demasiado temprano también puede llevar a gastar en cosas que el negocio todavía no necesita.
Por eso avanzaron con una lógica bastante práctica:
Construir algo sencillo, probarlo, escuchar a los clientes y ajustar.
Cuando postularon a Startup Chile, ya tenían clientes y una dirección más clara sobre el producto que querían desarrollar.
Aprendizaje clave
Vambe no salió a buscar financiamiento apenas tuvo la idea. Primero construyó una solución básica, conversó con clientes y comprobó que había empresas dispuestas a pagar por ella.
Cuatro rechazos antes de Startup Chile
(14:00) Vambe había postulado anteriormente a cerca de cuatro fondos y programas.
No quedaron seleccionados, pero cada formulario los obligó a revisar temas que todavía no tenían del todo resueltos:
- ¿Qué valor entrega el producto?
- ¿Por qué el cliente los elegiría?
- ¿Cuál es su diferencia frente a otras empresas?
- ¿Por qué este equipo puede desarrollar la solución?
- ¿Qué impide que otro actor haga lo mismo?
Nicolás recomienda postular incluso cuando no existe certeza de ganar, porque las preguntas ayudan a ordenar el negocio y detectar sus puntos débiles.
Sabían lo que hacían, pero les costaba explicarlo
(15:45) Uno de los principales problemas apareció en las entrevistas.

El equipo conocía bien el producto y sabía que tenía capacidades para desarrollarlo. El desafío era explicarlo dentro de los 15 minutos disponibles.
En postulaciones anteriores necesitaban una conversación mucho más larga para comunicar por qué eran un buen equipo y qué diferenciaba a Vambe.
Con el tiempo aprendieron a resumir:
- qué problema resolvían;
- para quién;
- cómo funcionaba la solución;
- qué resultados generaba;
- y por qué su propuesta era distinta.
No era necesario contar cada detalle técnico. Tenían que lograr que otra persona entendiera rápidamente el negocio.
El precio también se valida
(17:29) Definir el precio ha sido uno de los temas más complejos para Vambe.
La plataforma puede atender desde una empresa con pocos cobros mensuales hasta una organización que necesita contactar a miles de personas. Por eso, el mismo modelo no necesariamente funciona para todos.
Nicolás reconoce que el pricing ha cambiado varias veces y probablemente seguirá cambiando.
Su recomendación para otros fundadores es no esperar a tener el modelo perfecto. Es mejor definir una primera propuesta y comprobar si los clientes están dispuestos a pagar.
Ofrecer todo gratis puede generar una falsa sensación de validación: una persona puede usar una herramienta sin costo, pero eso no significa que pagaría por ella.
Hablar del resultado, no solo de las funciones
(19:52) Vambe automatiza cobranzas, envía comunicaciones y ayuda a conciliar pagos. Pero esas son funciones del producto.
Para presentar mejor la propuesta, el equipo tuvo que traducir esas funciones en beneficios concretos:
- menos trabajo operativo;
- mayor capacidad de atención;
- mejor seguimiento de las cobranzas;
- aumento en las tasas de recuperación;
- y una comunicación más ordenada con los clientes.
Nicolás explica que uno de los errores más comunes es quedarse describiendo lo que hace el software, sin mostrar qué cambia para la empresa que lo contrata.
¿Qué hace Vambe?

Vambe desarrolla un software de cobranza y comunicación con clientes apoyado por inteligencia artificial.
La plataforma puede gestionar conversaciones por WhatsApp, comprender distintos casos, ofrecer alternativas de pago y registrar esa información en los sistemas de la empresa.
El equipo busca diferenciarse por la forma en que mantiene estas conversaciones y por la posibilidad de que varios asistentes se encarguen de distintas partes del proceso.
Con Startup Chile esperan fortalecer principalmente el producto y el área comercial, además de preparar la empresa para futuras oportunidades de crecimiento.
El principal aprendizaje
El camino de Vambe
Problema propio → solución básica → primeros clientes → ajustes → Startup Chile Build
El fondo llegó cuando el equipo ya había trabajado en la solución y tenía una idea más clara de hacia dónde quería llevarla.
Su historia muestra que las postulaciones anteriores no fueron tiempo perdido. Les permitieron mejorar la forma de explicar el negocio, definir mejor su valor y prepararse para las preguntas difíciles.
Como señala Nicolás al final del capítulo, hay que moverse rápido, pero sin escalar ni gastar antes de entender bien lo que se está construyendo. También recomienda intentar cobrar cuanto antes: conseguir que alguien pague entrega información que una prueba gratuita no siempre muestra.
En el capítulo completo, Nicolás también profundiza en la competencia, el uso de inteligencia artificial y los planes de Vambe después de Startup Chile.
Puedes ver la entrevista en YouTube o escucharla en Spotify.
Y si conoces a alguien que recibió un rechazo en una postulación, compártele este caso. A veces el siguiente intento no necesita una idea nueva, sino una forma mucho más clara de contar la que ya existe.

